MODELO DE COMENTARIO DE TEXTO NARRATIVO

El comentario de un texto novelístico habrá de contener los siguientes apartados:

A.- Estructura externa.
B.- Estructura interna.
Narrador Espacio-Tiempo
Modalidades narrativas.
Narración Descripción Diálogo
C.-Lenguaje Literario

En pocas ocasiones será posible completar todos estos puntos. Se pueden producir repeticiones innecesarias si se pretende mantener una fidelidad estricta en todos los casos. Será el texto quien nos indique la efectividad que pueda tener cada uno de los apartados. Se olvida con frecuencia que en el texto lo que se pretende comentar; frecuentemente, se olvida y sólo sirve como marco de referencia para tratar estos puntos, aunque nada de ello este presente.

A.- ESTRUCTURA EXTERNA.

Se trata de un mero trámite en la mayoría de los casos. Habría que señalar los elementos más puramente formales, como el número de líneas que ocupa el fragmento.
En ciertas novelas (San Manuel Bueno, mártir o Pedro Páramo ) la forma externa podría ser interesante, cuando el fragmento seleccionado coincida con una de las secuencias. Cabe hacer mención a la estructura externa de los párrafos.
Se pueden señalar caminos diversos.
Frente a la brevedad y condensación de La busca aparece la amplitud narrativa ( casi hiperbólica ) de Cien años de soledad. Entre medias, se pueden encontrar múltiples ejemplos. Evidentemente, se deben explicar las causas de uno y otro estilos narrativos.
Deben señalarse también aquellos elementos externos que sean significativos.
Frecuentemente se pasan por alto datos tan significativos como las "comillas", palabras en cursiva, «comillas dobles», (paréntesis), - uso de guiones -,etc... Los elementos gráficos y hasta la disposición material del texto en el papel no son elementos extraños al comentario.

B.- ESTRUCTURA INTERNA.
El nombre no es demasiado adecuado al contenido. Frecuentemente, los materiales narrativos que se analizan aquí no tienen que ver con la estructura interna, significativa, del texto. Aun así, sí se puede señalar que son los elementos que conforman formalmente la narración.
NARRADOR. Deberá tenerse en cuenta que algunas de las novelas propuestas presentan no un narrador, sino varios. El caso más singular es Pedro Páramo. El narrador puede ser uno de los personajes de la novela ( Angela Carballino en San Manuel Bueno, mártir ).La utilización de la primera persona( verbal, pronominal, o referida a determinantes y pronombres determinativos ) les delata como personajes a la vez que narradores. En muchas secuencias de estas novelas, su presencia no se nota: actúan simplemente como narradores. Más usual es la presencia de un narrador omnisciente. Generalmente se oculta en la tercera persona.
Un elemento que caracteriza alguna de estas novelas es la aparición del narrador. Sale a la luz, en primera persona, singular o plural ( se nota menos), para comentar, criticar, ironizar, etc... sobre sus personajes o las situaciones vividas por estos. Es muy significativo el uso que hace Cela de este narrador que se implica en lo narrado en La colmena. A veces, el narrador oculta un proceso complejo. Aunque este no sea el lugar adecuado, hay que recordar la "aparente facilidad" con que se presenta el doble proceso narrativo que hace posible Cien años de soledad.

COORDENADAS ESPACIO-TEMPORALES.
El espacio narrativo es uno de los elementos que configura la novela. Suele tener mayor importancia su valor significativo que el meramente formal. Este iría asociado a la descripción. Por ello habrá que prestar atención a esas descipciones cuando aparezcan; e, incluso, prestar atención al hecho de que no aparezcan. La ausencia descriptiva, en algunos casos, se manifiesta como una forma de ruptura con la novela decimonónica.
Sí conviene distinguir entre diferentes espacios novelescos, desde los espacios reales ( Madrid aparece insistentemente: La busca, La colmena ), los ficticios ( Valverde de Lucerna en San Manuel Bueno, mártir ) y los míticos ( Comala en Pedro Páramo y Macondo en Cien años de Soledad) Ambas obras podrían englobarse en el "realismo mágico" y en la creación de estos espacios míticos radica buena parte de su novedad y éxito. El tiempo se presenta de una forma más compleja y afecta, a veces, profundamente a la estructura de la obra. No se trata de ver en qué tiempo se desarrolla la acción de la obra ( eso afectaría al punto 2 del comentario: su contenido significativo ) ; sino cómo se desarrolla el tiempo, de forma interna, en la novela: en qué orden temporal el narrador presenta los hechos. Puede seguir un orden lineal, absolutamente cronológico ( La busca ); puede empezar por los hechos presentes para contarnos luego todo lo que ha pasado hasta llegar, de nuevo, al presente (San Manuel Bueno, mártir ); puede seguir un orden aparentemente caótico y confuso ( La colmena ). Sin insistir más, estos elementos tendrán un fiel reflejo no sólo en la estructura general de la obra, sino muy frecuentemente en muchos fragmentos de la novela. Podemos encontarnos anticipos o retrocesos narrativos, adelentantando algunos hechos o matizando otros ya pasados. El comienzo de Cien años de soledad es magistral en ese sentido. Por otro lado, el tiempo novelesco ha sufrido muchas alteraciones en el siglo XX. A veces se produce una concentración temporal: unas horas ( Cinco horas con Mario ), unos días ( La colmena ); a veces, el tiempo se alarga por períodos muy largos ( Pedro Páramo ). Pero estos elementos dificilmente podrán apreciarse en el comentario de un fragmento. Las formas verbales serán siempre objeto de un detallado análisis, pues todos estos elementos no tienen mejor forma de expresión que el verbo, el elemento temporal por excelencia de la lengua.

MODALIDADES NARRATIVAS.
Los tres elementos fundamentales de la novelas son la narración, la descripción y el diálogo. Puede coincidir, generalmente, con la estructuración interna del texto. Narración. Si el análisis del tiempo se ha hecho con detenimiento, poco se podría añadir sobre la narración. Se ha podido pasar por alto la forma en que estos tres elementos se presentan en el fragmento. No es frecuente que podamos separar con precisión la narración y la descripción. Descripción. La descripción se asocia al espacio y a los personajes. Otra obviedad: si el análisis del espacio se ha hecho con anterioridad, ya debería incluir un comentario sobre la descripción del espacio. Pero se pueden comentar aquí las características formales que antes se pasaron por alto. El análisis de la descripción de los personajes servirá para hacer una caracterización de los mismos.
El error más frecuente consiste en hacer la caracterización del personaje en la novela, sin atender al fragmento que se tiene delante. Se trata de ver cómo lo presenta el narrador en ese texto concreto. Se debe tener presente que la caracterización del personaje puede hacerse no sólo con la descripción del mismo, sino con el diálogo, como se verá luego. En la descripción el adjetivo será la categoría gramatical clave. Predomina la descripción impresionista, con pequeñas pinceladas sobre la realidad que se describe, tal y como aparece en La busca. Pero no está lejos la descripción expresionista, en la que se presta atención a los aspectos más desagradables de la realidad. Aparece, sobre todo, en La colmena.
La mezcla de lo real y lo maravilloso es la característica principal de las novelas hispanoamericanas seleccionadas. Por último, señalar que la ausencia de fragmentos descriptivos también puede ser significativa: Unamuno decía que la descripción era "paja, paja". Cuando aparece en San Manuel Bueno, mártir llevará asociados otros valores (simbólicos).
Diálogo. El diálogo es un instrumento inapreciable para caracterizar a los personajes. Los personajes se van mostrando según obran, pero sobre todo según hablan, como decía Unamuno. Puede haber contradicción entre el obrar y el hablar. No sólo aparece esa contradicción en San Manuel Bueno, mártir; también la podemos encontrar en La colmena, como manifestación de una sociedad moralmente hipócrita. El diálogo también pondrá de manifiesto la clase social a la que pertenecen los personajes.
Las diferentes variedades diastráticas (sociales) utlilizadas deben ponerse de manifiesto. Algunos narradores, además, se dejan contagiar por estos usos: abandonan repentinamente su registro culto y utilizan un registro semejante a los personajes que describen.
Las obras de Baroja y Cela son buena muestra de ello. Generalmente las variedades que mejor se reflejan son las de las clases sociales menos pudientes. Se encontrarán registros coloquiales, familiares, vulgares, etc... hasta llegar a las jergas de los mundos marginales.
En pocas ocasiones, se encuentran variedades diatópicas ( geográficas); sólo Rulfo, y en menor medida, García Márquez, introducen algunos amercanismos.
Es posible considerar algunas palabras como variedades diacrónicas ( temporales). Aunque todas las obras pertenecen al siglo XX, el desconocimiento de algunas palabras no se debe achacar a pobreza léxica, sino al desuso que se ha producido. Si se tiene en cuenta que algunas obras fueron escritas a principios de Siglo y que éste toca ya a su fin, la evolución léxica ha sido evidente.
En otros casos, los arcaísmos son claros, más en las obras dramáticas que en las novelas.
De igual forma, se podrían ver las variedades diafásicas ( de uso).
Los personajes hablan de manera diferente en función de sus interlocutores. La colmena es el ejemplo más evidente. Se puede establecer toda una jerarquía social según el lenguaje. Se debe considerar su extensión. Frente a la abundancia del diálogo en San Manuel Bueno, mártir (presenta varios niveles de diálogo: diálogo dentro de un diálogo), la escasez que presenta Cien años de soledad. T
iene ello que ver con la concepción y significación de la novela de sus autores respectivos. Especial mención requiere Cinco horas con Mario. Casi toda la novela es un diálogo ficticio de Carmen frente a su marido Mario, de cuerpo presente, convirtiéndose, pues, en un monólogo interior. Los recursos que reflejan el registro de Carmen son verdaderamente una muestra del habla de las mujeres españolas de cierta edad.

C.-LENGUAJE LITERARIO
Pocas peculiaridades pueden añadirse sobre el lenguaje literario que no estén señaladas en el comentario poético. Se pueden ver pinchando aquí. A las ya señaladas allí, se puede añadir especialmente la intertextualidad. Se alude con ello a la presencia de otros textos, ya sea con citas textuales de otros autores u obras, ya sea por referencias indirectas. Cien años de soledad es el ejemplo más evidente de ello: los "juegos" con otros textos son numerosos, desde La Biblia a canciones y cuentos infantiles, pasando por buena parte de otras obras del mismo García Márquez y de otros novelistas hispanoamericanos.
Pero no es el único. Cinco horas con Mario presenta al comienzo de cada capítulo una cita textual de un libro de rezos, remarcada en cursiva. O las citas de Carl Marx que hace Unamuno en San Manuel Bueno, mártir . Es uno de los recursos para buscar la complicidad con el lector. Frecuentemente tienen un caracter marcadamente humorístico. Esta presencia del humor es otro de los elementos que podemos analizar en algunas novelas, especialmente en Cien años de soledad y La colmena.